Empecé a probar Opal hace una semana, y estoy muy sorprendido con el resultado. Mi tiempo de uso del móvil ha bajado drásticamente desde entonces.
Hace un año aproximadamente descubrí Opal en algunos vídeos de Youtube de productividad. Me llamó la atención y parecía ser la solución a mis problemas. Me la descargué. Sin embargo, solo me dejaba bloquear el acceso a una aplicación con el plan gratuito. Aunque me pareció muy poco, le di una oportunidad. No me funcionó, podía seguir entrando a Instagram. Supongo que fue la combinación de un móvil humilde (un redmi para ser exactos) y una versión inmadura de la app lo que hizo que no me funcionase.
Mi mayor problema en cuanto a productividad
Desde que intento organizar mejor mi tiempo mi mayor debilidad ha sido siempre el móvil. Yo podía crear un sistema infalible, un horario inquebrantable o tener una disciplina extraordinaria, pero siempre tenía un diablillo en el hombro recordándome que estaba cansado y que me merecía estar un rato con el móvil. Aunque considero que comparado con otros chavales de mi edad no pierdo demasiado tiempo con el móvil, este me crea una inconsistencia que provoca que tenga días bastante productivos (cuando tengo exámenes) y otros donde me tiro cuatro horas con el móvil.
¿Alguna vez has sentido que después de estar un buen rato con el móvil eres incapaz de hacer nada que requiera un mínimo de concentración? Es el llamado ‘brain fog’ o niebla mental en español. Se caracteriza por la dificultad para pensar y el cansancio mental. En este caso es provocada por la sobrestimulación del cerebro al pasar mucho tiempo viendo reels o Tiktok, o jugando videojuegos. Cuando a mí me pasa, el 99,99% de las veces me vuelvo a tumbar y a usar el móvil. Parece literalmente como si nos hechizara el móvil, pero simplemente nuestro cerebro no está preparado para tal sobrecarga.
Segunda oportunidad
Me di cuenta de que era urgente solucionar este problema, me estaba quitando tiempo y energía. Por eso me puse a investigar sobre posibles soluciones. Es verdad que hay ciertas técnicas que he probado y funcionan sorprendentemente bien, como la escala de grises, desactivarse las notificaciones o dejar el móvil lejos de ti. Pero hay una cosa que todo eso no soluciona: yo me solía mantener concentrado durante un tiempo y después me tomaba un descanso. El problema no es tomarse descansos, sino qué haces durante uno, y yo me ponía con el móvil. Pensaba: «Llevo mucho rato estudiando y me lo merezco, solo van a ser diez minutos». Obviamente, nunca eran diez minutos, sino más bien media hora. Perdía el tiempo y me entraba niebla mental. Las redes sociales y los videojuegos son una droga y, como cualquier droga, engancha. No son dañinos y pueden incluso mejorar el estado psicológico de alguien si se usan de forma controlada y con moderación, pero tienen un componente adictivo muy peligroso. Por eso el objetivo no debería ser jugar o ver vídeos solo durante diez minutos en los descansos, sino evitarlo a toda costa mientras estés trabajando o estudiando.
Ahí es cuando redescubrí Opal hace una semana. Esta vez sí que es una app de verdad. Su opción de bloquear apps distractivas es lo mejor que he encontrado para reducir el tiempo de uso. Y ahora dirás, «también puedes poner límites de uso a las apps desde los ajustes del móvil». El problema de eso es:
- No puedes distinguir entre tiempo de concentración y tiempo de ocio. Mientras estás concentrado (normalmente antes de tu tiempo de ocio), nada impide que uses el móvil en tus descansos e incluso mientras se supone que deberías trabajar.
- Es demasiado fácil desactivar el límite o alargarlo. No sé en otros móviles, pero yo ya no tengo un redmi, sino un móvil bastante bueno, y todo lo que tengo que hacer es ir a ajustes y cambiarlo en 10 segundos.
Opal en cambio te bloquea por completo las apps y webs que decidas con un contador o programando bloques de concentración que se repiten los días de la semana que quieras. Si quieres entrar a una de las apps bloqueadas, te aparece un mensaje que te hace sentir mal por intentar entrar en la app y un botón de cerrar la app, sin opción de entrar a la app. Lo mejor es que si quieres desbloquear las apps tienes que meterte en la app, esperar una cuenta atrás y ver un vídeo. Otra funcionalidad que está disponible (y que no me agrada mucho) es la opción de tomarte un descanso durante veinte minutos máximo. Durante ese tiempo puedes usar las apps que estaban bloqueadas. Lo único bueno es que no existe el peligro de que después del descanso sigas usándolas, porque el bloqueo vuelve. El problema es que genera algo de niebla mental y ansiedad por seguir usando la app o web, por lo que cuando quiero un descanso no me pongo con el móvil.